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Cristina Garrido y la estética de la especulación


Joshua Simon

Curador y escritor 

Fragmento del texto publicado en el catálogo de la exposición Generación 2015 Proyectos de Arte Fundación Montemadrid, La Casa Encendida (Madrid, 2015).




Sobre una alfombra de colores, hay una palmera artificial domesticada y un ventilador de pie blanco junto a los que reposa, en el suelo, un hula-hoop negro. Dispuestos a su alrededor, colocados uno junto a otro, hay una caja de cartón de mudanzas abierta, una imitación en pequeño de una columna dórica y un biombo de paja portátil, todos ellos exentos. A su lado, hay un perchero con una percha y una sudadera blanca y negra que lleva impresa una cuadrícula. Junto a la pared, se divisan algunas botellas de bebidas alcohólicas medio vacías y, contra ella, se apoyan tres tablones de madera sobre los que cuelga, medio suelto, un póster de un guacamayo a todo color. ¿Se trata del día después de una fiesta en casa o de la inauguración de una exposición? ¿De alguien mudándose a un piso o yéndose de él? ¿De un showroom para escenógrafos? ¿Qué nos está mostrando Cristina Garrido en esta exposición de objetos que ha titulado #JWIITMTESDSA? [Just what it is that makes today´s exhibitions so different, s appealing?] [¿Pero qué es lo que hace que las exposiciones de hoy en día sean tan diferentes, tan atractivas?]?  
Parafraseando el título de la obra seminal que Richard Hamilton produjo en 1956, el collage pop Just what is it that makes today’s homes so different, s appealing? [¿Pero qué es lo que hace que los hogares de hoy en día sean tan diferentes, tan atractivos?], abreviándolo y convirtiéndolo en un hashtag de Twitter, Garrido parte de los atributos consumistas del espacio doméstico que Hamilton ya había identificado para investigar sobre el carácter especulativo de las exposiciones y de la creación artística contemporáneas. Desde la representación de la absorción de los excedentes de producción que realizó el pop art hasta el despliegue de patrones especulativos de la estrategización económica, el despliegue de objetos aparentemente fortuito de Garrido se enmarca en su investigación en curso sobre las tendencias actuales de lo que denominamos arte contemporáneo. Parece que para que las exposiciones actuales sean tan diferentes, tan atractivas, se necesita una serie de determinadas cosas: pájaros, botellas, lienzos sin marco colgados de la pared, cajas de cartón, círculos y esferas, cosas plegadas en el suelo, ventiladores, cuadrículas, monolitos, referencias a la Roma y la Grecia antiguas, plantas, rocas, alfombras, voluminosos televisores cuadrados, soportes con elementos colgando, objetos apoyados contra la pared y tendidos en el suelo, estructuras de madera y banderas verticales. Estos son los elementos que Garrido considera esenciales en las exposiciones de arte contemporáneo.

Al explorar esas elecciones compositivas y materiales, Garrido sitúa la noción de lo contemporáneo dentro de la lógica del capital financiero. Recientemente, los artistas Hannah Rosa Oellinger y Manfred Rainer han llevado a cabo en Viena una investigación sobre la percepción de lo que es «buen arte». En su proyecto en curso, Oellinger y Rainer cuestionan los criterios según los cuales los artistas jóvenes examinan y juzgan el arte contemporáneo. Tras realizar una serie de encuestas, concluyeron que los artistas eligen mostrar las cosas que a otros artistas les han «funcionado». Su investigación revela que las composiciones, los temas, los materiales, los colores, las posturas y las afirmaciones que han demostrado ser efectivos para otros artistas (ya sea por la crítica o por los réditos económicos), son los que se aceptan como «buen arte» en el arte contemporáneo y, por tanto, los que es más probable que se repitan.

Para Garrido, lo que atestigua la verdadera naturaleza sociológica o antropológica del arte contemporáneo no es una imagen concreta ni un material distinguible. En #JWIITMTESDSA?, Garrido explora la presencia de conjuntos de objetos, que atestigua la existencia de una lógica económica subyacente al arte contemporáneo. Se trata de la lógica de la especulación, en la cual la matriz sustituye a la unidad y según la cual se hace una apuesta a otra apuesta y contra ella. Mientras que la unidad guarda relación con una cosa real perceptible, la matriz no posee ningún punto de referencia estable: es una referencia a otras referencias. No se apuesta a una cosa, sino a otras apuestas. El sociólogo y filósofo italiano Maurizio Lazzarato explica que, con el capital financiero, el futuro ronda y controla el pasado y el presente: «Todas las innovaciones financieras tienen un solo y único objetivo: poseer el futuro con antelación mediante su objetivación.» Escribe: «Esta objetivación es de una naturaleza completamente diferente a la del tiempo de trabajo; objetivar el tiempo, poseerlo con antelación, significa subordinar a la reproducción de las relaciones de poder capitalistas cualquier posibilidad de elección y decisión que encierre el futuro. De este modo, la deuda se apropia no solo del tiempo de trabajo actual de los trabajadores asalariados y de la población en general, sino que se apodera del tiempo no cronológico: tanto el futuro de cada persona como el futuro de la sociedad en su conjunto. La sensación extraña de vivir en una sociedad sin tiempo, sin posibilidades, sin ruptura previsible, es producto, principalmente, de la deuda.»1 Quienes operan según la lógica del arte contemporáneo deben de estar familiarizados con lo que Lazzarato describe aquí.

En #JWIITMTESDSA? vemos exactamente cómo se explora la lógica de la especulación financiera en el mundo del arte. A través del análisis del aspecto de las exposiciones, Garrido esboza las líneas generales de la especulación y la contraespeculación. No se trata de un caso típico de ataque contra el mercado del arte bien establecido, sino de la investigación de un nuevo territorio en el que ha penetrado la lógica de la especulación financiera: la cultura visual. En cierto modo, con este trabajo Garrido ha desarrollado una práctica complementaria a la del artista pop alemán K.P. Brehmer (1938–1997), que dedicó una gran parte de su trabajo a representar visualmente el capitalismo mundial. Utilizando un tipo de infografía que respondía a la que se suele usar en la prensa económica, produjo dibujos, grabados, pinturas, películas, objetos y publicaciones basados en sistemas y plantillas de información comunes –figuras y diagramas, mapas y gráficos– en los que relacionó la gestión de la información con las operaciones del capitalismo y previó muchos de los atributos estéticos del realismo capitalista. Garrido amplia e invierte la propuesta de Brehmer cuando explora la relación entre la exposición y la economía estética con la que ésta especula.

Las finanzas, es decir, la especulación con la deuda, colonizan el futuro. La deuda posee un cierto carácter de máquina del tiempo –que congela las relaciones de poder–; y la especulación, afirma el filósofo alemán Joseph Vogl, es un «asalto del futuro al resto del tiempo»2. Dentro de esta realidad económica y política, Garrido propone observar cómo se «plastifica» la deuda, cómo se materializa 
en forma de objetos y composiciones, qué aspecto adquieren y cómo se comportan las cosas –las cosas reales– cuando se convierten en especulación expuesta.



1. Maurizio Lazzarato, The Making of the Indebte Man, Semiotext(e), 2012, pp 46-47.
2. See: “In The Pull of Time: a conversation between Joseph Vogl and Philipp Ekardt,” Texte Zur Kunst, No. 93 - Speculation, March 2014, pp. 108-120.